En nuestro ámbito social es muy común esta problemática, la de
los habitantes de la calle que se ha convertido en un flagelo social, y en una
compleja realidad para los Gobiernos Municipales, pues este problema se
incrementa diariamente a raíz de la desarticulación de la sociedad colombiana,
donde la desigualdad en las oportunidades y la inequidad en la distribución de
la riqueza, sumadas a la violencia y pobreza, afectan no sólo a esta población
directamente, sino también a otros grupos poblacionales que ven perjudicados
sus intereses y estilos de vida por la presencia de ellos.
La habitabilidad en calle es un fenómeno social presente en
varias culturas, en muchos países y en varios momentos históricos de la
humanidad. No obstante, hoy en día no hay un consenso general respecto a su
definición. Esta falta de consenso afecta la forma en que estas personas son
caracterizadas, las comparaciones que se hacen sobre la prevalencia de esta
problemática en diferentes países, e incluso los criterios para que sean
incluidas en investigaciones, en programas o en políticas de intervención
social.
Ahora bien, la habitabilidad en calle es un fenómeno más
dinámico que estático, e incluso suele vivirse de forma transitoria, por lo que
“persona en situación de calle” podría ser un término más preciso pero para un
país como Colombia no lo es.
Aunque es muy difícil tratar esta problemática, la ciudad de
pasto para ser más precisos cuenta con distintas ayudas entre estas recalcamos
la gran labor que hace la fundación o
más conocida como centro de acogida “En el hay esperanza” en el cual dan un
hogar de paso a todos los habitantes de calle que deseen aprovechar este
recurso que trabaja de la mano con la secretaría de integración social
municipal; para ser más puntuales y claros tenemos al médico y coordinador del
área de salud de la fundación quien resolverá nuestras dudas.
ENTREVISTA COORDINADOR EN EL HAY ESPERANZA
Personas que duermen en los andenes en medio de las gélidas noches pastusas o bajo los puentes donde comparten espacio con las ratas que se pasean por encima de sus cuerpos, hacen parte de los aproximadamente 517 habitantes de calle, debidamente censados por la Alcaldía de la capital nariñense.
Estos hombres y mujeres, con un alto porcentaje de problemas de alcoholismo, drogadicción e inclusive de trastornos mentales, son quienes en el día escarban entre las basuras en busca de algo para comer, invaden el centro de la ciudad e imploran la caridad pública en sectores como la plaza de Nariño o la plaza del Carnaval y la Cultura, se colocan frente a los restaurantes para interceptar a quienes salen en demanda de una limosna, en tanto que otros más osados se meten a esos establecimientos, de donde generalmente son sacados a la fuerza.
SOLUCIONES A LA PROBLEMÁTICA
Como posible solución planteamos una propuesta de integración laboral, campañas para evitar que sean rechazados y estigmatizados y un lenguaje común frente a este sector vulnerable, puesto que por condiciones sociales y específicas se han ido quedando desprotegidos. Con el único objetivo de garantizar, promocionar, proteger y restablecer los derechos de las personas llamadas habitantes de calle.Conocer más afondo a estas personas, haciendo talleres de arte, música, baile y demás actos culturales y artísticos con el fin de distraer su mente de llevarlos a otro mundo diferente a el cual conocen y están acostumbrados, haciendo así que sus pensamientos solo se enfoquen en eso y no en el vicio.


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